Covers (4): Flowers Never Bend with Rainfall (Simon & Garfunkel)


Flowers Never Bend with Rainfall estaba en un casete de Simon and Garfunkel que vaya a saber de quién era. Quizá de mi papá o de algún tío. O tal vez se lo olvidó alguien un día y cayó en mis manos (como toda la música de la que era dueña en ese entonces, lo más probable es que se tratara de un trofeo secuestrado).

Aquello que escuchamos de chicos es lo que verdaderamente forja nuestro espíritu musical. En esas tardes en que yo no tenía nada más que hacer que tirarme en el piso y reproducir en mi equipo una y otra vez el escaso repertorio de casetes (y luego cds) que había en casa, fui moldeando, sin saberlo, mi esqueleto pop sobre el que luego se construiría todo lo demás. Con el tiempo, mi gusto se modificó. Se amplió y diversificó; conocí e investigué muchísimos géneros e intérpretes, y aprendí a disfrutar de todo tipo de música, pero mi corazón siempre va a vibrar en aquello que se conecta con mi niñez y adolescencia. Por eso supongo que me volvieron las ganas de escribir sobre esta canción o, mejor dicho, sobre cómo, independientemente del género y (me atrevo a afirmar) de la calidad de su compositor, un cover es la prueba de la mucha o poca bondad que tiene su original. 

Y este tema tiene taaaaanto para ofrecer, que me sorprende que no haya sido más y mejor interpretado. (Por supuesto que no estoy contando los grupos "homenaje", esos fenómenos inexplicables que no se ocupan de versionar sino de copiar).


La particularidad de mi elección es que es en sí una versión de su propio autor. Es decir, el original fue grabado por Simon solista para el disco Paul Simon Songbook, y luego se volvió a hacer para el tercer álbum del dúo, Parsley, Sage, Rosemary and Thyme. Un segundo intento mejor que el primero.



El segundo intento, cantado a dos voces, gana fuerza a partir de dos recursos: el añadido rítmico (que le da cuerpo al esqueleto voz-guitarra y aceleran un poco el tempo) y el vocal (el contrapunto ayuda a quitarle cierta monotonía a la melodía de la principal).



Las otras versiones elegidas son las de Toast, una banda inglesa de finales de los 70 que pasó por la historia sin pena ni gloria, y la de la canadiense Francesca Belcourt que descubrí gracias a Soundcloud. Ninguna es, a mi parecer, una gran interpretación, pero sí creo que ambas ilustran mucho el potencial que tiene el tema y hacia dónde se puede disparar: desde un complemento orquestal que le aporta más lirismo hasta un minimalismo rítmico que pone en primer plano la hermosa línea melódica de la voz.





¿Conocen otras versiones?

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